Cuando la Tecnología hace daño: Bullying Virtual por Tartarelli Ezequiel

La tecnología ha hecho posible la globalización de la sociedad, y la información se ha convertido en el eje promotor de cambios sociales, económicos y culturales. Como señala Manuel Castells, en la era de la información:”Una revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado”.

La expansión de redes informáticas ha posibilitado la universalización de intercambios y relaciones, al poner en contacto a amplios sectores de individuos residentes en países muy distantes entre sí, por ejemplo. La globalización ha supuesto el incremento del flujo de intercambios de capitales y tecnología entre los países, en su afán por incrementar sus cuotas de crecimiento y de competitividad.

En este flujo de información constante, la búsqueda de la identidad (colectiva o individual, atribuida o construida) se convierte en la fuente fundamental de significado social en un mundo caracterizado por una amplia desestructuración. Es cada vez más habitual que la gente organice su significado entorno a lo que es o cree ser. Las sociedades se estructuran cada vez más alrededor de una posición bipolar entre la red y el “yo”. Y cuando la comunicación se rompe, los grupos sociales y los individuos se alienan unos de otros y ven al otro como un extraño, y al final como una amenaza.

Es, esto último, uno de los peligros más profundos de la era actual. El hecho de que toda nuestra vida (o casi toda) este organizada en función de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información genera tal alienación de los individuos que bajo una aparente mascara de socialización lo único que se puede encontrar es puro individualismo. Pero, obviamente, eso es paradójico. Como dice Paula Sibilia en “La Intimidad como espectáculo”: “Estamos en una cultura de las apariencias, del espectáculo y de la visibilidad donde buscamos reconocimiento en los ojos ajenos. Esta es una sociedad donde es necesario aparecer para ser, todo lo que permanece oculto o fuera del campo de la visibilidad corre el riesgo de no ser visto por nadie y por tal no existir.”

El rol que juegan las nuevas tecnologías en este sentido es crucial y, a la vez, peligroso. Años atrás quizá solo se dependía de los medios masivos de comunicación tradicionales (entiéndase, televisión, radio, cine, etc.) para la transmisión de información y contenido. Pero en la actualidad el uso de internet junto con los Blogs, las redes sociales, las webs personales, los mails, entre otros, ha logrado que las personas sean, como dice Carlos Scolari en Hipermediaciones: “prosumidores”. Una mezcla de productores y consumidores de información y conocimiento. Ya no dependen de los medios tradicionales, sino que ahora pueden producir su propio contenido, seleccionar el medio por el cual transmitirlo y dirigirlo hacia los receptores que el emisor quiere.

De esta forma, los sujetos, están siempre visibles, mostrándose, creando su propia identidad. Lo peligroso de esto es cuando aun usando una herramienta de comunicación, esta se rompe y por sentir al “otro” como una amenaza genera exclusión, denigración, persecución, hostilidad, en otras palabras discriminación.

Uno de los fenómenos sociales que se desprenden del uso discriminatorios de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación es lo que se denomina como: Bullying Virtual o Ciberbullying.

El Bullying es una conducta de hostigamiento o persecución física o psicológica que realiza una persona contra otra, a quien elige como blanco de repetidos ataques. Este tipo de conductas son más frecuentes en el ámbito escolar en donde se dan la mayoría de los casos. Sin embargo, el hostigamiento entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etc.

En el Bullying virtual, a diferencia del “tradicional”, el hostigamiento se da a través de la virtualidad en donde el agresor se siente menos deprimido que su presa, respaldado por una “identidad reservada” que le da la seguridad de no ser reconocido por su víctima, lo cual genera en esta una sensación de incertidumbre que agrava los síntomas y las consecuencias del hostigamiento.

Si a esto le sumamos el hecho de que en la actualidad, según Sibilia, nos conformamos como sujetos a través de “espectaculizar el yo” nos da como resultado un peligroso uso psicológico de una poderosa herramienta que podría ( y de hecho lo hace) causar un gran daño en los individuos.

Este tipo de conducta, desafortunadamente, es uno de los tantos comportamientos sociales que cada vez ocupan un mayor lugar en nuestra sociedad y que están siendo potenciados por la enorme influencia que las nuevas herramientas de la comunicación y la información tienen en la sociedad. Es innegable el hecho de que en nuestra vida la tecnología sea un pilar fundamental, pero ¿hasta qué punto estamos dejando que estas tecnologías nos controlen a nosotros?

Ezequiel L. Tartarelli

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Publicado el diciembre 1, 2011 en Notas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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