Ciudades Digitales y su Política de Open Government por Martinez Laura

Son cada vez más notorios los cambios que se están dando en la dinámica del espacio público gracias al desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Se pueden detectar nuevas formas de interacción ciudadana que están modificando las costumbres y los hábitos de vida de las actuales y nuevas generaciones. En consecuencia resuena por todas partes un nuevo concepto en la actual administración pública, las llamadas Ciudades Digitales y su política de Open Government (o Gobierno Abierto).

Una Ciudad Digital pretende mejorar de forma masiva el nivel y la calidad de vida de una población. Brinda a sus habitantes un conjunto de Servicios Inteligentes que mejoren el nivel de desarrollo humano, económico y cultural de esa comunidad. Transformando de esta manera los hábitos de los ciudadanos, las formas de relacionarse con el gobierno, con la política pública y finalmente configurando un nuevo concepto de ciudadano más democrático.

Para ello utiliza los recursos que brinda la infraestructura de telecomunicaciones y de informática existentes, entre ellas la denominada Internet, para brindar a sus habitantes un conjunto de Servicios Inteligentes que mejoren el nivel de desarrollo humano, económico y cultural de la comunidad. El objetivo es incentivar la implicación de la ciudadanía, facilitar el acceso a las nuevas tecnologías, abrir datos públicos y promocionar la industria tecnológica.

Para hablar sobre las Ciudades Digitales se debe tener en cuenta la noción de Open Government, es un concepto nuevo en la Administración Pública que combina aspectos de los movimientos software libre y contenidos abiertos, reclama la promoción de métodos de toma de decisiones más abiertos y más capaces de determinar lo que es de interés público con respecto a las cuestiones de política pública. Es la forma de relacionarse entre la Administración Pública y los ciudadanos, que se caracteriza por el establecimiento de canales de comunicación y contacto directo entre ellos.

Una Ciudad Digital es una clara representación de cómo la tecnología y un modelo diferenciado de espacio público puede favorecer la creación cultural. Quizá el mayor reto de un proyecto de tal magnitud, es posicionar al ciudadano como protagonista. Para lograrlo, otro gran reto es aunar el papel de los agentes locales públicos (como impulsores del proyecto), y los privados (empresas) mediante sinergias para desarrollar proyectos en común.

Pero así como la informatización de la sociedad tiene sus ventajas, también presenta desventajas o riesgos que correr. Vale preguntarse entonces ¿cómo controlara el Estado ese flujo de saber, así como también a las empresas privadas que intervengan? Ya que hasta el momento no hay mecanismos de regulación o control de los contenidos publicados en la Web. Estas desventajas relacionadas sobre todo con el rol que debe cumplir el estado, son producto de la evolución histórica de las políticas públicas y los cambios institucionales que han facilitado la aparición de las redes globales. Son producto de un estado que no supo aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías en favor del desarrollo de la sociedad. Políticas gubernamentales que han favorecido al mercado.

Las medidas tomadas por la Administración Pública hasta el momento no han sido planificadas para afrontar las principales necesidades que presenta la población. Como consecuencia las comunidades locales y los sectores excluidos no son suficientemente tenidos en cuenta en la actuación pública en materia de nuevas tecnologías. La igualdad prometida por la Web choca con la realidad humana. Por consiguiente el estado puede mediante la implementación de una ciudad digital, sacar provecho de estas nuevas tecnologías para intentar reducir la brecha cultural existente.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, son en la actualidad un factor determinante de  inclusión social, por lo tanto es fundamental que el Estado encuentre la forma de utilizarlas en beneficio de la sociedad. “Los medios… hasta la Web 2.0, pueden ser los protocolos de comunicación que tiendan puentes para salvar las brechas culturales o bien fragmenten aún más nuestras sociedades en islotes culturales autónomos y trincheras de resistencia” (Manuel Castells, 2009, p. 90).

Introduciendo a los ciudadanos en el manejo de la cultura digital se impide que las estructuras de dominación social se reproduzcan y crezcan dividiendo a la sociedad en clases o grupos sociales. Las conductas de los gobiernos y sobre todo del poder económico llevan muchas veces al desentendimiento o al olvido de las funciones sociales de los medios de comunicación, en este caso puntualmente de la Web.  Para esto es preciso prestar mucha atención a los usos que se le da a los medios dentro de una sociedad, es clave lograr darles un uso emancipador.

Siempre existieron visiones extremas de la utilización de los medios en la sociedad, por un lado posturas apocalípticas que mantenían una visión crítica hacía la sociedad de consumo capitalista, sobre todo hacía las nuevas tecnologías, y por el otro visiones optimistas (y quizás extremistas) frente a las nuevas posibilidades que brindan las tecnologías de la información y la comunicación, sus capacidades liberadora, igualitaria y democrática. Es necesario buscar un punto de equilibrio entre estas dos posturas, sin perder de vista ninguna, pero teniendo en cuanta que existe la posibilidad de transformar la sociedad de consumo utilizando los mismos medios que contribuyen a reproducirla. Las estructuras de dominación que se extienden a través de la Web y de la sociedad misma, pueden ser combatidas o al menos evitar que se profundicen aún más, utilizando las capacidades de liberación que presentan las nuevas tecnologías y transformando así el espacio público de una ciudad digital en un espacio emancipador. Es necesario; “Diseñar un territorio mestizo desde el cual investigar las contaminaciones y cruces discursivos, describiendo las zonas de hibridación donde los apocalípticos e integrados conviven…. El campo discursivo digital ha sido un excelente caldo de cultivo para el desarrollo de las nuevas ideologías de la comunicación que ven lo digital como un proceso inevitablemente emancipador o el resultado de una inmaculada innovación empresarial” (Carlos Scolari, 2008, p. 149).

Es necesario reencontrar y comprender las posibilidades socializadoras que poseen los nuevos medios de comunicación, a través de las tecnologías de la información y la comunicación. El estado y la sociedad pueden recuperar el espacio público para los ciudadanos, reapropiarse de esos espacios involucrándose e integrando a todos los sectores de la sociedad.

Uno de los principales puntos a tener en cuenta a la hora de llevar adelante el proyecto de una Ciudad Digital en una determinada sociedad, es analizar cual es el rol del Estado ante la Innovación Tecnológica. El desarrollo de una sociedad ante la innovación tecnológica no es algo espontáneo, es decir las innovaciones tecnológicas no se dan porque sí. Al mismo tiempo los cambios sociales y culturales no solo dependen de las innovaciones tecnológicas, si no de distintas fuerzas sociales, políticas y culturales que interactúan entre sí.

El rol del estado al respecto varía en cada sociedad según sus intereses y capacidades. El mismo puede adoptar un rol activo frente a la innovación tecnológica y transformarse en el principal impulsor de la misma, siempre y cuando sus intereses se vean favorecidos. Pero si el Estado no está interesado en la innovación tecnológica puede tomar un Rol pasivo y transformarse en el principal obstáculo, llevando a un estancamiento del desarrollo tecnológico.“El estado puede ser y lo ha sido en la historia, en China y otros lugares, una fuerza dirigente de Innovación tecnológica… cuando cambia su interés por el desarrollo tecnológico, o se vuelve incapaz de llevarlo a cabo en condiciones nuevas, el modelo estatista de innovación conduce al estancamiento debido a la esterilización de la energía innovadora autónoma de la sociedad para crear y aplicar tecnología.”  (Manuel Castells, 1997, p.8)

Esto significa que el desarrollo tecnológico o su retraso en una sociedad, dependen de un conjunto de características que interactúan y no puede definirse solo por una. El desarrollo tecnológico no está garantizado, una misma Cultura puede tener experiencias tecnológicas muy distintas según el modo en que se relaciona el Estado y la Sociedad.

Hoy en día se plantea la evolución de una sociedad o de sus individuos según la inserción que estos tengan en la Sociedad de la Información. Para las sociedades y sujetos de este siglo, ser parte de la revolución de las nuevas tecnologías de la comunicación proporciona un significado a sus vidas, o un ser más pleno. Algunos abogan por la plenitud de la vida informática como rasgo distintivo de una identidad.

Martínez Laura Mariel

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Publicado el diciembre 10, 2011 en Notas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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